Bienvenidos

Soy Judith Pardo Pérez, una paleontóloga chilena nacida y criada en Porvenir, Tierra del Fuego. Desde pequeña sentí una atracción por la naturaleza gracias a mis padres que nos llevaban cada fin de semana por largas caminatas en la estepa patagónica. Porvenir es una ciudad muy pequeña en la isla grande de Tierra del Fuego, su conexión con el continente es vía marina o aérea. Con una población muy reducida de gente luchadora y valiente, las entretenciones de niños era jugar con los amigos en la calle hasta tarde. Si no era jugar al baseball con los mormónes, quiénes nos enseñaron el juego, era hacer nuestro “jeep fun race” en bicicleta con las amigas por la pampa y regresar a casa embarradas enteras. Recuerdo que la señal de televisión llegaba recién hasta las cinco de la tarde y por supuesto todos entrábamos a casa a ver las clásicas películas del canal nacional, nuestro único canal de televisión. Tal vez la falta de conexión con el mundo en tiempos sin internet y el vivir en una isla donde todo costaba llegar (alimento, vestimenta, juguetes) debió haber potenciado mi habilidad por observar la naturaleza y maravillarme con los detalles.

P1010592Durante mis estudios de biología en la Universidad de Magallanes en Punta Arenas comencé a interesarme en la paleontología gracias a las asignaturas de geología y paleontología. Comencé ayudando a los investigadores en el laboratorio de arqueología de la universidad, aprendiendo sobre osamentas humanas y fauna extinta, sin embargo yo sentía que quería trabajar con animales aún más antiguos, con las bestias del pasado.

Gracias al aviso de un amigo de la universidad, quién tomó fotografías de dos ictiosaurios descubiertos en el borde rocoso del Glaciar Tyndall, en el Parque Nacional Torres del Paine, comencé a investigar a los ictiosaurios, animales muy enigmáticos del pasado (ver reportaje con la historia). Gracias al apoyo de los investigadores y profesores de la Universidad de Magallanes y de la Dirección de Programas Antárticos realicé mi tesis de pregrado, financiada por el Gobierno Regional de Magallanes con el apoyo logístico de la universidad y del Instituto Antártico Chileno y bajo la supervisión de la Dra. Marta Fernández, reconocida paleontóloga de la Universidad y Museo de La Plata, Argentina quién es especialista en ictiosaurios.

Luego de recién haber terminado mis estudios de biología en la universidad y durante una conferencia en Chile tuve la oportunidad de conocer al Dr. Wolfgang Stinnesbeck, reconocido paleontolólogo alemán quién me invitó a profundizar la investigación con los ictiosaurios de Chile a través de un doctorado en la Universidad de Heidelberg. Para nuestra investigación obtuvimos los fondos de la Deutsche Forschungsgemeinschaft (DFG) del gobierno alemán, yo obtuve una beca de estudios de la Deutscher Akademischer Austauschdienst (DAAD) de Alemania y de la Comisión Nacional de Ciencia y Tecnología (CONICYT) de Chile y tuvimos como contraparte al Museo Estatal de Historia Natural de Karlsruhe (SMNK) y al Instituto Antártico Chileno (ver publicaciones relacionadas). Para cuando terminé mi doctorado habíamos descubierto casi cincuenta ictiosaurios virtualmente completos y articulados entre esos adultos, juveniles, recién nacidos y hembras preñadas.

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cortesía del Urweltmuseum Hauff

Actualmente trabajo en el Museo Estatal de Historia Natural Stuttgart, un museo sobre el cual leía desde muy joven en libros de paleontología porque guarda una de las colecciones de ictiosaurios más grandes y mejor preservadas del mundo y en el que nunca imaginé terminaría trabajando. Gracias a una invitación de la Dra. Erin Maxwell, reconocida especialista en ictiosaurios, mi trabajo en el museo es a través de un postdoctorado investigando las paleopatologías que sufrieron los ictiosaurios durante el mesozoico (ver publicaciones). Mi interés en este tema se desarrolló luego de investigar durante varias semanas uno de los ictiosaurios de la localidad en Chile el cual pensé que presentaba una anomalía ósea, pero sin embargo era una característica anatómica única de la especie. Mi error me llevó a descubrir lo fascinante del estudio de las paleopatologías y en el cual hay muy pocos investigadores en el mundo trabajando. El poder reconocer una patología y dar una interpretación basado en su hábitat e interacciones con otros animales es un ejemplo de los muchos estudios que se hacen en paleontología.

Esta página está dedicada a todos los amantes de la paleontología y de las ciencias en general, así como también a los aventureros y materializadores de sueños.

 

 

 

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